Aquí podéis ver algunas de las panorámicas que personalmente más me gustan, todas extraídas de las diferentes galerías de esta web.
De todas formas, espero que repitais la visita cuando tengáis un poco más de tiempo, eh?
París, la ciudad de la luz, situada junto al río Sena, es sin duda una de las ciudades más bellas del mundo. La capital francesa se haya en la región denominada Ile de France y está habitada por algo más de once millones de habitantes, la quinta parte de los habitantes de Francia.
Esta Panorámica está tomada sobre el puente de las Artes y mirando hacia la "isla" del Sena en pleno centro de la ciudad. Es el primer puente que atraviesa la isla, uniendo ésta con las dos orillas del Sena.
París, la ciudad de la luz, situada junto al río Sena, es sin duda una de las ciudades más bellas del mundo. La capital francesa se haya en la región denominada Ile de France y está habitada por algo más de once millones de habitantes, la quinta parte de los habitantes de Francia.
Esta Panorámica está tomada sobre el puente de las Artes y mirando hacia la "isla" del Sena en pleno centro de la ciudad. Es el primer puente que atraviesa la isla, uniendo ésta con las dos orillas del Sena.
El Foro Romano era el centro de la actividad social, comercial y administrativo de la antigua Roma en época republicana y se consideraba el eje de la vida pública. Este campo de ruinas lleva impresos en su suelo los doce siglos de historia romana y revelan cuánto fue de grandioso el Imperio Romano. Actualmente está formado por las ruinas de templos y basílicas, incluyendo el Arco de Septimio Severo, y los templos de Saturno, Castor y Pollux, entre otros. El Coliseo, ya fuera del Foro, también se puede observar al fondo de la imagen.
Los monasterios de Meteora, en la provincia de Tesalia - Grecia, se hallan en uno de los lugares más extraordinarios de la Grecia continental. Estos monasterios proporcionaron a los monjes refugios seguros ante las matanzas cada vez más generalizadas del imperio bizantino. Construidos de forma inverosímil sobre la cúspide de elevados pináculos de roca lisa erosionada por el mar hace millones de años, provocan vértigo y admiración. Hoy en día puede ser visitado el interior de siete de los monasterios.
Hvar es la isla más larga del Adriático y también una de las más bellas de las 1185 islas e islotes que se agolpan junto a la extensa costa croata. Sin duda, la joya de la isla es la ciudad de Hvar, típicamente veneciana, situada sobre la costa. Sus calles de piedra blanca, bordeadas de limoneros, descienden hacia el centro. La isla combina playas aisladas y campos de lavanda, salvia y romero, que enhebran fragancias combinadas.
El Puente más antiguo de Mostar (Stari Most), construido en 1566, se desplomó en las aguas del río Neretva el 9 de noviembre de 1993, tras haber recibido el impacto de numerosos proyectiles de gran calibre. Era un ataque al corazón mismo de una ciudad que perdió a numerosos habitantes durante la guerra. De hecho, Mostar se identifica tanto con el puente que hasta le debe su nombre, ya que “most” significa "puente" en las lenguas vernáculas. En 2005 el puente fue reconstruido de manera fiel al original y con materiales locales. Consta de un elegante arco en lomo de asno, de 28 metros de luz, 30 metros de largo, 4 de ancho y en aguas bajas, se eleva 20 metros sobre el río Neretva. Lugar de paso entre el este y el oeste de la ciudad antigua, estaba flanqueado por dos torres fortificadas construidas en el siglo XVII, bajo la dominación otomana.
La población de Wamba, antiguamente llamada Gérticos, debe su nombre al rey visigodo allí elegido y coronado. La iglesia de Santa María, comenzó a ser construida en el siglo X, es de una gran riqueza artística, pues en ella confluyen una gran variedad de estilos arquitectónicos: cabecera, ábside y crucero serian de estilo mozárabe, algunos restos son visigóticos y varias reformas más con estructura románica, como la puerta principal románica, en cuyo tímpano reza la fecha de finalización de la misma, allá por el año de 1195.Como curiosidad, en el claustro de la Iglesia puede verse el único osario de España.
Toboche (6367m) y Cholatse (6440m) - Dughla, Nepal
En el corazón del Himalaya, muy cerca ya del techo del mundo, lo difícil es contemplar paisajes que nos dejen indiferentes. Desde Duglha, lugar donde se puede pasar la noche en un pequeño refugio, se puede contemplar el bello pico del Cholatse de 6.440 metros de altitud iluminado por los primeros rayos de la mañana, siempre y cuando no nos encontremos en la estación del monzón y haya suerte de que la perezosa niebla levante al amanecer.
Un paisaje único en la Tierra, un lugar ya conocido desde épocas muy remotas y donde los romanos levantaron un anfiteatro y otras construcciones para deleitarse con sus baños en la antigua ciudad de Hierápolis, en lo alto de la colina. Justo debajo de la misma se haya la ciudad de Pamukkale, que significa "Castillo de algodón" y viendo el lugar es fácil de entender porqué.
Este impresionante fenómeno geológico, conocido desde tiempos antiguos por las propiedades de sus aguas, es el resultado de siglos de agua rica en calcio, piedra caliza y otros minerales que salen del fondo de la tierra, y van derramándose por la ladera de una colina formando increíbles piletas semicirculares de paredes blancas, en forma de escalera, lo que explica las estalactitas que se desbordan de las piscinas con forma de ostra.
De los diversos puentes que salvan el cauce del río Urumea en Donostia, el primero junto a la desembocadura es el de La Zurriola, el cual enlaza el centro de la ciudad con la playa del mismo nombre y el barrio de Gros. Tras cruzar el puente nos topamos con los impresionantes cubos futuristas que el arquitecto navarro Rafael Moneo diseñó para albergar el Palacio de Congresos Kursaal.
Donostia es una ciudad de cine, y no sólo por su prestigioso festival, sino también por el singular escenario natural que la rodea. La bahía de la Concha, con su dorada playa, su isla Santa Clara, y los dos montes que la custodian, Urgul e Igeldo, que sirven además para enmarcar a todo este mágico conjunto, tiene su contrapunto en una capital elegante y pensada para disfrutar. Ya en el año 1845, la Reina Isabel II eligió “La Bella Easo” para pasar el verano y disfrutar de los saludables baños de mar.
Donostia es una ciudad de cine, y no sólo por su prestigioso festival, sino también por el singular escenario natural que la rodea. La bahía de la Concha, con su dorada playa, su isla Santa Clara, y los dos montes que la custodian, Urgul e Igeldo, que sirven además para enmarcar a todo este mágico conjunto, tiene su contrapunto en una capital elegante y pensada para disfrutar. Ya en el año 1845, la Reina Isabel II eligió “La Bella Easo” para pasar el verano y disfrutar de los saludables baños de mar.
A los pies del monte Igeldo se encuentra el Peine de los Vientos (1973), un conjunto de tres esculturas de hierro oxidado retorciéndose entre la tierra y el mar. Pero la idea de esta moderna y ya emblemática obra del escultor vasco Eduardo Chillida, en colaboración con el músico contemporáneo Luis de Pablo, iba más allá de una simple escultura: “El agua, en los días de mar gruesa y debido a la fuerza con la que entraría en el subsuelo, produciría una presión en el aire tal, que al salir por cada uno de los siete orificios realizados en el paseo, lo hicieran con los sonidos correspondientes a las siete notas musicales”
El monte Larrunari, más conocido como Txindoki (1.346 m) no es la cumbre más alta de la sierra de Aralar, pero es la más emblemática. Su elegante silueta es visible desde casi toda la comarca Gipuzkoana del Goierri. La actividad en la zona es muy antigua como atestiguan la cantidad de monumentos megalíticos existentes, con la mayor concentración de dólmenes de Euskadi . Este monte se halla en uno de los extremos de la sierra de Aralar, la cual se prolonga hasta Navarra como un altiplano de unos 1000 metros de altitud, salpicada de pequeñas cimas como la de este bello monte.
En el desfiladero de Jaturabe, al pie de la sierra de Orkatzategi y sobre el camino que va al barrio de Araoz, se ve una cueva de amplia entrada, dentro de la cual existe una ermita dedicada a San Elías, también conocida como Ermita de Sandaili.
En la entrada de la cueva se ve una cuba labrada en piedra a modo de bañera. En ésta, cae a gotas el agua del techo desde las estalagtitas. Las mujeres estériles deseosas de tener descendencia, solían ir allí a ofrendar aceite, cera, etc.; introducían en el agua de la bañera uno o más dedos de la mano, según el número de hijos que cada una deseara tener. Según dicen en Oñati, la mujer debe lavar sus manos en el agua de la bañera, o introducirse en ella hasta la cintura, operación que se expresa con la palabra "berau"(ablandarse). También se acudía a la ermita para realizar rogativas en las épocas de sequía.
Beizama (madre de los de arriba y abajo) se encuentra en un remoto valle de gran belleza, con frondosos hayedos, altos prados y bonitos caseríos. Un remanso de tranquilidad y naturaleza a la sombra del macizo de Ernio, en el mismo centro geográfico de Gipuzkoa. La iglesia, de estilo renacentista, es el edificio más antiguo de Beizama siendo construida muy posiblemente en diferentes etapas entre los siglos XVI y XVII. La torre, cuadrada y rematada por una cúpula semiesférica, fue acabada en 1928.
Hondarribia, debido a su estratégica situación junto a la frontera y a la orilla del mar, fue desde muy antigua fortificada y recibió numerosos privilegios por parte de los reyes, sin embargo, también le acarreó un destacado protagonismo en las guerras contra Francia, siendo la primera de la que se tiene noticia allá por el año 1280. El recinto amurallado guarda en su interior una gran riqueza monumental. Su casco antiguo, declarado monumento histórico-artístico, está jalonado de casas típicas y bellos palacios. Un ejemplo es la plaza Gipuzkoa que, aunque de reciente construcción, su incuestionable encanto hace de este lugar un marco ideal para la celebración de conciertos y espectáculos.
Esta población que data del siglo XI, recoge las esencias rurales del interior de Gipuzkoa: imponentes edificios de mampostería, casas-torre y caseríos rodeados de intenso verde. Berastegi es el último pueblo de Gipuzkoa siguiendo el itinerario que fue principal camino a Navarra durante el siglo XVIII, el llamado Camino Real de Coches, que unía Tolosa con Pamplona por Leitza. En la fotografía podemos contemplar la Iglesia Parroquial de San Martín de Tours. La localidad se concentra en un amplio valle a 350 metros de altitud sobre el nivel del mar,
El Monasterio de Arantzazu es sin duda la mejor muestra de arte vasco contemporáneo y se ha ido configurando como uno de los principales centros espirituales de Gipuzkoa. La leyenda cuenta como en 1468 el pastor Rodrigo de Baltzategi, guardando un rebaño de ovejas, halló sobre un espino una preciosa imagen de Santa Maria, por lo que se erigió una pequeña iglesia en el lugar. En 1950 se decide construir un nuevo templo, de concepción vanguardista, acorde con los tiempos modernos. Sobre el barranco, en la esbelta silueta de la Basílica, obra de Sainz de Oiza y Laorga, destacan como único elemento decorativo las tres torres de piedra labrada en punta de diamante, en referencia a las afiladas púas de espino. En la fachada (de Jorge Oteiza) sobresale una imagen de La Piedad, en cuya base se establece un friso de 14 apóstoles.
Los últimos rayos del sol acarician este árido y rugoso paisaje. En la imagen se puede ver una de las escarpadas caras del "Rallón", una hermosa atalaya desde la que se divisa buena parte de este peculiar desierto.
El río discurre con violencia por algunos tramos de su cauce, labrado a través de los siglos, como aquí, donde se estrecha y aprieta el agua mientras ésta se escurre vertiginosamente hasta
alcanzar poco más tarde terrenos más pacíficos.
Este salto y su poza correspondiente es uno de los rincones más bellos del lugar. Se halla al final de la fuerte
pendiente que el río tiene que salvar en sus primeros metros. A partir de aquí sus aguas se apaciguan y pierden parte de su espectacularidad.
Donostia es una ciudad de cine, y no sólo por su prestigioso festival, sino también por el singular escenario natural que la rodea. La bahía de la Concha, con su dorada playa, su isla Santa Clara, y los dos montes que la custodian, Urgul e Igeldo, que sirven además para enmarcar a todo este mágico conjunto, tiene su contrapunto en una capital elegante y pensada para disfrutar. Ya en el año 1845, la Reina Isabel II eligió “La Bella Easo” para pasar el verano y disfrutar de los saludables baños de mar.
Donostia es una ciudad de cine, y no sólo por su prestigioso festival, sino también por el singular escenario natural que la rodea. La bahía de la Concha, con su dorada playa, su isla Santa Clara, y los dos montes que la custodian, Urgul e Igeldo, que sirven además para enmarcar a todo este mágico conjunto, tiene su contrapunto en una capital elegante y pensada para disfrutar. Ya en el año 1845, la Reina Isabel II eligió “La Bella Easo” para pasar el verano y disfrutar de los saludables baños de mar.
La ermita de San Telmo data del siglo XVI y se encuentra situada sobre un acantilado formado hace 65 millones de años. Está dedicada al patrón de los marineros, San Telmo, y es por ello que es sede de la cofradía de navegantes y marineros. Cabe destacar su doble coro de madera y el retablo rococó del siglo XVII, así como las vistas de los diversos acantilados que la rodean y la playa de Itzurun. Esta playa es de singular belleza con atardeceres especiales, servicios y actividades que hacen de ella una de las mejores playas de la Costa Vasca.
La bahía vista desde el edificio de "La Perla". Este emblemático edificio de la ciudad se situa en pleno centro de la bahía, en la playa de "La Concha" junto al paseo. Actualmente acoge un restaurante así como un centro de talasoterapia de los más modernos de europa. En temporada de verano, se instalan toldos y sillas en algunas partes de la playa que se repliegan al finalizar la jornada como se puede ver en la fotografía.
Entre la primavera y el otoño, el fenómeno meteorológico conocido como "galerna" suele hacer acto de presencia en la costa cantábrica y normalmente de forma sorpresiva. Aparece al final del día y casi siempre tras un día sin muchas nubes en el cielo. De repente, la dirección del viento cambia súbitamente a norte-noroeste, la temperatura desciende unos 12 grados en pocos minutos, la humedad relativa aumenta hasta casi el 100% y se levanta un fuerte viento mientras una masa nubosa proveniente del mar cubre la costa sin dejar precipitaciones ni adentrándose demasiado tierra adentro. En la fotografía pueden verse los estratos bajos y bruma de una pequeña galerna al cambiar la dirección del viento sobre la ciudad de Donostia.
El puente de Brooklyn, estrenado en 1883 después de 13 años de construcción, siempre ha sido más que una mera vía de transporte o monumento urbano. Con la suave curva de sus gruesos cables de acero, suspendidos entre dos flamantes torres neogóticas dominando el puerto de Nueva York a más de 84 metros de altura. Desde esta orilla de Brooklyn se puede dusfrutar de una inolvidable vista del sur de la isla de Manhattan incluyendo, para los que tengan buena vista, la estatua de la libertad al fondo.
El Conjunto Monumental de Igartza es un ejemplo de asentamiento señorial y explotación histórica de los recursos en el País Vasco. En la panorámica se puede apreciar parte de este conjunto. De izquierda a derecha tenemos:
1- La antigua ferrería que funcionó entre los siglos XVI y XIX, siendo una de las primeras manifestación de la industria gipuzkoana (con luces rojas emulando al fuego de la forja).
2- El molino, de la segunda mitad del siglo XV (iluminado en blanco. La iluminación en azul corresponde a las zonas por las que discurría el agua y donde se generaba el movimiento necesario para su aprovechamiento tanto en el molino como en la ferrería).
3- El palacio de Igartza, cuya primitiva casa-torre fue construida probablemente en el siglo XIII para
defender el paso del puente y controlar las importantes rutas de comunicación que surcaban el valle de Oria (iluminado en amarillo).
4- En medio de todo esto vemos el puente de Igartza, actualmente restaurado y que comunica las dos orillas del río Oria. Este puente fue de los primeros en construirse y el paso casi obligado para dirigirse a Navarra desde esta parte de Gipuzkoa durante la edad media.
Más de dos siglos se tardó en construirse este conjunto arquitectónico de gran belleza y no menos historia, que fue erigido en honor de San Ignacio de Loiola, fundador de la Compañía de Jesús. La construcción, que comenzó en 1689, se asignó al arquitecto italiano Carlo Fontana, que no llegaría a ver culminada su obra, siendo preciso el relevo por otros arquitectos que trabajarían junto con numerosos artistas sobre los planos primitivos, añadiendo nuevos matices al conjunto, convertido hoy en punto de peregrinación para miles de personas que llegan desde todos los rincones del mundo.